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28.11.2012

Consejos médicos

Parasitosis en la infancia (2)

En una edición anterior se hizo referencia a las parasitosis en los más pequeños y se tomó como tema central a la ectoparasitosis. En esta instancia, se dará a conocer toda la información referida a las endoparasitosis -las parasitosis que afectan fundamentalmente al aparato digestivo-. Se constituyen como enfermedades muy comunes en Pediatría que deben ser analizadas con mayor amplitud y de manera diferenciada.

Giardiasis

Es provocada por un protozoario flagelado -organismo unicelular- llamado giardialamblia o intestinalis. Perjudica fundamentalmente a los seres humanos, aunque también se ha identificado en perros, gatos y otros mamíferos -por lo tanto, estos llegan a colaborar en su diseminación-.

El parásito se aloja, principalmente, en el intestino delgado y la transmisión se realiza mediante vía fecal-oral de manera directa -mala higiene de manos- o por agua, alimentos y otros elementos contaminados. La forma infectante es el quiste de guardia, un estadio evolutivo en su ciclo vital, que se elimina a través de las heces; esa expulsión puede ser masiva y durar varios meses.

Una vez que son ingeridos los quistes, se alojan y desarrollan en el intestino delgado. La incubación varía entre una y cuatro semanas y el número de parásitos puede ser muy importante.

En cuanto a los síntomas, dependen de la cantidad de giardias que parasiten. Existen casos en los que no hay síntoma y, por ende, el niño es un portador asintomático. Sin embargo, los indicios que se suelen desarrollar son las flatulencias, deposiciones diarreicas intermitentes y dolor abdominal. En las ocasiones en las cuales la parasitación es masiva los niños presentan severos problemas para absorber nutrientes y, como resultado, se produce diarrea crónica y falla de crecimiento.

El diagnóstico se hace con un examen microscópico de las materias en busca de quistes o formas maduras de giardias. En Uruguay, el tratamiento consiste en la utilización de un medicamento de toma única -tinidazol- que posee una efectividad de entre 90 y 100% y como alternativa se aplica metronidazol -entre 85 y 95% de efectividad-. La mayoría de los especialistas le indican tratamiento a todo el núcleo familiar.

En cuanto a la prevención, si hay síntomas -como diarrea- se sugiere no enviar al niño a la escuela o jardín. En las instituciones en que se detecten casos se tienen que extremar las medidas de higiene: correcto lavado de manos y eliminación adecuada de pañales. Como el agua es una posible vía de contagio se sugiere hervirla o tratarla con hipoclorito.

Ascaridiasis

A continuación se analizará otro tipo de parásitos: los gusanos -helmintos o geohelmintos-. La forma adulta de estos animales invertebrados habita en el intestino humano y los huevos que producen salen al exterior a través de las heces mientras contaminan el entorno. Cuando los pequeños no se lavan las manos, dan lugar a la ingesta de estos parásitos localizados en el suelo. Como consecuencia, los huevos viables eclosionan en el tracto digestivo, salen las larvas que crecen hasta su forma adulta -los ciclos varían en duración y en el recorrido de las larvas en el cuerpo- y se alojan en el intestino; de esta manera, reinician el ciclo.

Es primordial hacer hincapié en el ascaris lumbricoides; consiste en un gusano redondo -a diferencia de las tenias que son planas- que afecta a los humanos. La forma adulta puede llegar a medir 30 cm. aunque su longitud habitual es de un promedio de 15. Este dato puede ser muy alarmante para las familias con niños pequeños porque la eliminación de uno o más gusanos de estas proporciones ocasiona gran asombro y estupor.

Casi todos los casos son asintomáticos; el niño se ve saludable, no tiene quejas y el diagnóstico se hace al ver algún gusano en las materias y, pocas veces, en los vómitos. Se debe tener presente que cuando el número de gusanos es muy grande puede haber dolor abdominal. Una complicación anómala pero posible es que un ovillo de gusanos obstruya algún segmento del intestino y se produzca una oclusión intestinal; en estos casos, el diagnóstico se hace durante el acto quirúrgico.

Las hembras de ascaris producen un promedio de 200.000 huevos por día y son eliminados mediante las materias. Tienen que pasar varios días en la tierra para “activarse” y los gusanos adultos viven entre 12 y 18 meses -por esta razón se da lugar al enorme número de huevos que produce una hembra adulta-. La incubación de los huevos, hasta la etapa de larva, toma entre una y ocho semanas.

El diagnóstico se lleva a cabo al visualizar gusanos adultos expulsados, al encontrar huevos al microscopio en examen de materias -coproparasitario- o por tomas realizadas con espátula adhesiva en el margen anal. Por otro lado, el tratamiento se hace con un medicamento llamado mebendazol.

La prevención también es fundamental. Como en todas las enfermedades que tienen un ciclo fecal-oral de contagio, es de mayor importancia la higiene de las manos; este punto es indispensable para los niños porque suelen jugar en el piso y es así que están más expuestos. Igualmente, hay que realizar el corte y limpieza de las uñas en forma regular.

Oxiuriasis o enterobiasis

Los oxiuros son pequeños gusanos redondos, miden pocos milímetros, y su nombre científico es enterobius vermicularis. En algunos estudios poblacionales se ha detectado que hasta el 66% de los niños, que concurren a escuelas o jardines, padecen esta enfermedad. La distribución es mundial y afecta a grupos familiares e instituciones. Su forma de contagio es la misma que la mencionada en la ascaridiasis. Los huevos producidos por los gusanos adultos se eliminan con las materias y pueden infectar -estando en el piso, ropa u objetos personales- hasta por tres semanas. Se recomienda un cambio regular y frecuente de ropa de cama y personal; el lavado y planchado elimina un gran número de huevos. El período de incubación de los huevos, luego de ingeridos, es de uno o dos meses. Cabe destacar que los perros, gatos y otros mamíferos no son huéspedes de los oxiuros y, por lo tanto, no los vehiculizan -no son fuente de contagio-.

La mayoría de los niños infestados no presenta síntomas, aunque en los casos en que el número de oxiuros es muy importante puede haber dolor abdominal intermitente. No existe acuerdo entre los expertos en que la anemia por falta de hierro, que presentan muchos de estos niños, sea resultado de la parasitosis.

Algunos chicos pueden tener picazón -prurito- anal y genital que se da, por lo general, en la noche y esto se debería a la salida de oxiuros vivos mediante el ano -es un hecho poco habitual-.

El diagnóstico se hace igual que para la ascaridiasis y el tratamiento es en base a mebendazol u otro antihelmíntico similar; se aplica una dosis por vía oral y es recomendable repetirla dos semanas después. El baño corporal, luego de unas horas de ingerido el medicamento, ayudaría a eliminar huevos viables de la piel. Es sumamente imprescindible tener en cuenta que la tasa de re- infestación es muy alta y que no es necesario el aislamiento del niño.

Las parasitosis analizadas en ambas entregas son las más frecuentes pero existen otras y la gente que viaja puede verse expuesta a algunas formas exóticas y de difícil diagnóstico. Por lo tanto, ante cualquier inquietud sobre síntomas sugestivos de una parasitosis en los chicos, se debe consultar con el pediatra de confianza. SUAT te recuerda que puedes erradicar todas las dudas con tu médico de cabecera.

Dr. Rafael Decuadro

Pediatra de SUAT

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