La realidad en números
El inicio de las relaciones sexuales, tanto en Uruguay como en el resto del mundo, ocurre cada vez con mayor frecuencia en la adolescencia. La edad promedio de iniciación de las jóvenes uruguayas es de 15 años y, aproximadamente, el 40% de los adolescentes uruguayos han tenido su debut sexual antes de cumplir los 20. Por otra parte, cabe destacar que entre el 60 y 80% de los jóvenes conocen métodos anticonceptivos; esta franja etaria suele emplear la píldora y el preservativo, convirtiéndose este último como el más utilizado. Está comprobado que prácticamente ningún adolescente de clase social alta desconoce los métodos anticonceptivos. A pesar de estas cifras que demuestran el manejo de la información, sólo la mitad de todos los adolescentes usó algún tipo de protección en la primera relación sexual y muy poco más de la mitad en las siguientes relaciones. Por lo tanto, se puede decir que existe un gran desfasaje entre el conocimiento y el comportamiento.
En general, el uso de un método anticonceptivo es esporádico e inconsistente. Ambas características responden a una serie de factores, tales como: las relaciones casuales, se sienten invulnerables, hay negación de las consecuencias, existe el ocultamiento de las relaciones sexuales, poseen una actitud positiva ante el embarazo -desean la maternidad-, tienen menor capacidad de resolución de problemas o toma de decisiones y cuentan con temor hacia los efectos adversos de los métodos anticonceptivos.
Por todo lo mencionado anteriormente, los programas de educación sobre salud sexual y reproductiva orientados a los adolescentes deben ir combinados con otras medidas que les incite a aplicar lo aprendido en su vida cotidiana como también para que accedan fácilmente a cualquier servicio de salud preventiva o curativa y sean atendidos por personal sanitario competente y comprensivo.
Información como herramienta principal
Es imprescindible que las parejas que tienen relaciones sexuales utilicen métodos de control de natalidad en forma correcta y en cada oportunidad en que se da el encuentro sexual; siguiendo este camino evitarán el embarazo. La eficacia del método anticonceptivo depende exclusivamente de su adecuada aplicación. Por ejemplo, las pastillas anticonceptivas son óptimas para evitar el embarazo pero si existen olvidos en la toma de la pastilla o se emplea en manera irregular entonces dejan de ser efectivas. Los preservativos también suelen ser satisfactorios a la hora de impedir la concepción pero si el joven olvida usarlo o no lo emplea correctamente se estará ante un posible embarazo.
De cada 100 parejas que utilizan pastillas o preservativo ocurrirá un embarazo entre cinco y ocho casos si se trata de la píldora y en 15 con el preservativo. Otros métodos anticonceptivos son: el diafragma -el riesgo de embarazo es de 16 cada 100 casos-, método de emergencia -entre uno y dos cada 100-, método del ritmo -25 en 100-, espermicida -29 en 100- y retiro antes de la eyaculación -27 en 100-. La ausencia de uso de cualquier tipo de método anticonceptivo tiene un riesgo de embarazo de 85 en 100 casos.
El embarazo adolescente representa una situación crítica para Uruguay. La joven madre que tiene entre 14 y 17 años y posee un hijo deja de realizar otras cosas indispensables; abandonará los estudios a la vez que no recibirá la capacitación laboral que se precisa para ingresar al mercado laboral y aspirar a un trabajo con mejor salario. Esto significa que ella y sus hijos tienen mayores posibilidades de vivir en la pobreza.
El inicio de la vida sexual puede acarrear consecuencias de gran envergadura. Los padres deben informar a los más jóvenes sobre los riesgos existentes cuando no se utilizan métodos anticonceptivos y promover la salud sexual y reproductiva. SUAT fomenta la comunicación entre padres e hijos como una de las mejores vías para estrechar lazos e impedir resultados no deseados.
Dra. María Dutra
Médica de SUAT
