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20.10.2010


Salud general

Insuficiencia cardíaca

Ésta se presenta como una situación final común a todas las enfermedades que afectan al corazón. Se produce cuando el corazón, que actúa como una bomba hidráulica, no tiene suficiente fuerza como para enviar sangre a los tejidos. Es una condición que entraña un mal pronóstico vital aunque en la actualidad existen recursos terapéuticos que mejoran la sobrevida.

El principal síntoma es la falta de aire; en términos médicos sería disnea. Esta disminución de la capacidad de realizar esfuerzos físicos suele ser progresiva y con períodos de agravación brusca que obliga a internaciones frecuentes -en ciertos casos debe ser en tratamiento intensivo-. Otros síntomas frecuentes son las palpitaciones, pérdidas de conocimiento, cansancio, fatiga muscular e hinchazón de piernas por retención de líquidos -edemas. Hay que tener presente que una de las manifestaciones de esta enfermedad es la muerte brusca, sin previo aviso, a causa de alteraciones del ritmo cardíaco. Asimismo, es necesario saber que todas las enfermedades del corazón no tratadas -que se dejan evolucionar libremente- culminan en una insuficiencia cardíaca y resultan en una vía final común: terminal.

Dentro de las causas se encuentran:

  • Enfermedad coronaria. Infarto de miocardio.
  • Enfermedades de las válvulas cardíacas.
  • Hipertensión arterial.
  • Enfermedades primarias del músculo cardíaco.
  • El uso de sustancias tóxicas, tales como alcohol o drogas ilegales.
  • El diagnóstico es clínico; se hace en base a los síntomas y hallazgos del examen físico. Los estudios paraclínicos, como la radiografía de tórax y el ecocardiograma, confirman el planteo primario y agregan información sobre las posibles diferentes variantes de esta enfermedad. Otros exámenes pueden ser necesarios para definir la causa de esta afección e incluso para determinar algunas formas de tratamiento específico.

    Para tratar la insuficiencia cardíaca hay que recurrir a una serie de medidas relacionadas al estilo de vida. De esta manera, toma protagonismo el régimen dietético hiposódico -bajo contenido de sal- con reducción de grasas y la optimización del peso corporal. Al mismo tiempo, es realmente beneficioso cuando la persona afectada ingresa a un programa de rehabilitación cardiovascular -éste incluye actividad física supervisada-. A todo esto hay que sumarle el tratamiento con fármacos. Entre las familias de medicamentos utilizados se incluyen: los diuréticos, vasodilatadores, cardiotónicos, entre otros. Asimismo, existen otras formas de tratamiento más complejas para casos cuidadosamente seleccionados que incluyen distintas cirugías cardíacas -marcapasos o el trasplante cardíaco, por ejemplo-.

    En relación a las posibles complicaciones se puede mencionar: agravación brusca que requiere internación, arritmias de diferente gravedad y síncope -pérdida breve de conocimiento-.

    Existen dos niveles:

    Prevención primaria: son todas las acciones destinadas a evitar el desarrollo de la enfermedad. Se busca corregir los factores de riesgo que conducen a una determinada afección del corazón y que generan insuficiencia cardíaca durante su evolución.

    Prevención secundaria: son los tratamientos realizados en las personas que ya adquirieron la enfermedad y están destinados a evitar o enlentecer su progresión.

    El tiempo es clave y la mejor herramienta para evitar una posible enfermedad del corazón es el cuidado integral de la salud. Sin importar la edad, hay que mantener un estilo de vida que no afecte el bienestar corporal. SUAT te acerca toda la información necesaria para que cuentes con salud cardiovascular.

    Dr. Oscar Bazzino

    Cardiólogo de SUAT

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