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Consejos Médicos

19.10.2010   |   Conducta adolescente, Salud mental, Salud mental Volver

Trastorno de pánico

Es una enfermedad psiquiátrica que gana terreno en estos últimos tiempos. Se lo puede definir como un trastorno en el cual su principal manifestación es la aparición brusca e inesperada de un sentimiento de terror y aprensión. En ese momento se siente un profundo miedo a morir, a enloquecer o enfermarse gravemente. Suele estar acompañado por los siguientes síntomas: falta de aire, palpitaciones y mareos.
La prevalencia de esta enfermedad oscila entre el 1 y 3 % de la población general. La edad media más frecuente en la que aparece es en la adolescencia tardía y los primeros años de la tercera década de vida. Además, la incidencia es mayor en mujeres que en hombres.
Suele existir cormobilidad -es decir, presencia de uno o más trastornos además del primario- con otras enfermedades psiquiátricas como es la depresión o alcoholismo. Alrededor de un 20 % lleva a cabo un intento de suicidio; precisamente, las dos enfermedades citadas con anterioridad son las que más incrementan el riesgo de suicidio entre estos pacientes. Las personas que sufren ataques de pánico suelen ser grandes demandantes de los servicios de salud y es frecuente que el diagnóstico exacto demore algunos años.

Trastorno de pánico

Causas

Los síntomas comprenden una gran serie de variantes. Se presentan como palpitaciones, sudoración, temblores o sacudidas de hombros y sequedad de boca. También existen los síntomas relacionados al pecho y abdomen que aparecen como dificultad para respirar, sensación de ahogo, dolor o malestar en el pecho y náuseas. Por otra parte, están los síntomas conectados con el estado mental: sensación de mareo, inestabilidad o desvanecimiento, despersonalización o desrealización, miedo a perder el control, volverse loco o muerte inminente.
A grandes rasgos, suelen presentarse sofocos, escalofríos, sensación de entumecimiento y hormigueo. Puede aparecer tensión muscular, inquietud, sentimiento de estar "al límite" o bajo presión, dificultad para tragar. Y la lista es aún más larga: dificultad para concentrarse, sensación de tener la mente en blanco, irritabilidad persistente, dificultad para dormir y una exagerada respuesta de alarma ante pequeñas sorpresas.
Los síntomas de las crisis suelen alcanzar un máximo de intensidad en 10 minutos y se resuelven entre 20 y 30 minutos. Cuando estos episodios se repiten periódicamente generan en el paciente una gran limitante en el desarrollo de las actividades diarias; están atentos ante un posible nuevo episodio, lo que gesta una ansiedad anticipada. Asimismo, las crisis suelen estar acompañadas por un síndrome de agorafobia -múltiples temores centrados en el miedo a abandonar el hogar, a quedarse solos o a estar lejos de su casa-. En estas situaciones se sienten atrapados, molestos e indefensos.

Diagnóstico

El diagnóstico específico siempre debe ser considerado en aquellos pacientes que acudan a centros de salud o servicios de urgencia presentando los síntomas anteriormente citados. Hay que tener en cuenta que l os factores de riesgo y precipitaciones del ataque de pánico pueden ser tanto biológicos -teniendo en cuenta el componente genético- como ambientales. Primero es necesario realizar un examen físico y estudiar la historia clínica. Hay que analizar todos los factores como algunas patologías o manifestaciones que podrían confundirse con un ataque de pánico, tales como: hiper e hipotiroidismo, asma, ciertas arritmias cardíacas, excesivo consumo de cafeína o estimulantes, abstinencia de alcohol y altas dosis de corticoides.

Tratamiento

Lo fundamental es disminuir el nivel de ansiedad; para esto se utilizan técnicas de relajación, se procura un ambiente tranquilo y en los casos que amerite se utiliza Alprazolam 0.5-1 mg sublingual. Informar al paciente sobre la ausencia de hallazgos orgánicos podrá aliviar el temor a padecer una enfermedad grave o posible muerte inminente.
En relación al tratamiento de mantenimiento, por lo general, se incluyen dos campos: farmacoterapia y psicoterapia. Se ha demostrado que la combinación de ambos es más eficaz que cuando se realiza por separado. Además, se puede aplicar la biblioterapia que consta del uso guiado de la lectura con una función terapéutica recomendado por el especialista.

Prevención

Los trastornos de ansiedad se han convertido en la estrella de la última década a la par de la evolución de los tratamientos. Un correcto diagnóstico y tratamiento harán que tu vida vuelva a ser un motivo de alegría. SUAT siempre está presente.

Dr. Eduardo Caterino
Psiquiatra de SUAT


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