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09 de diciembre de 2018

Cambios del tubo digestivo a lo largo del tiempo y sus repercusiones en el adulto mayor

En el transcurso de la vida sufre modificaciones en cuanto a su estructura y función que no están relacionadas con ninguna patología en particular sino que provienen del envejecimiento de este sistema, lo cual se refleja en ciertos recaudos que deben ser tomados por este grupo etario.

A nivel de boca se generan alteraciones que repercutirán en el resto del tubo digestivo. El adulto mayor va perdiendo sus piezas dentarias, ya sea en forma parcial o total, y esto hace que se mastiquen mal los alimentos; además, en muchos casos las prótesis están mal adaptadas. Por otra parte, en la orofaringe existen cambios de la deglución que, junto con las modificaciones masticatorias, llevan a que estas personas opten por los alimentos mas fáciles de ingerir aunque no siempre sean los más adecuados desde el punto de vista nutricional.

En el esófago se dan cambios de las ondas propulsivas y de la presión de los esfínteres esofágicos, superior e inferior, que resultan en una disminución de su motilidad. En ocasiones, este vaciamiento incompleto del órgano puede presentarse clínicamente como pirosis o disfagia.

El estómago también presenta dificultades en su vaciamiento generando una sensación de saciedad precoz; si a esto se le suma la disminución del gusto y olfato, se predispone a una menor motivación para comer. La mucosa gástrica se afina, baja la secreción de ácido clorhídrico y en los adultos mayores existe una prevalencia de hasta el 70 % de gastritis crónica atrófica.

A nivel del intestino se observa un descenso de las células nerviosas de su pared, lo cual hace que el pasaje del contenido por medio de éste se vea enlentecido, predisponiendo a la constipación. Decrece la superficie absortiva del intestino delgado y aumenta la permeabilidad a través de su pared y eso permite el pasaje de antígenos estableciéndose un estado de activación inmunológica permanente.

Un tema de notoria actualidad es la microbiota intestinal: en el organismo existen más bacterias que células y éstas son esenciales para las defensas. Su alteración se puede producir por: cambios en la dieta, el uso de múltiples drogas (polifarmacia) -como los antibióticos, por ejemplo-, el lugar de residencia del adulto mayor -comunidad, hospitalización o si está institucionalizado- y la inmunosenescencia. Estos cambios favorecen la aparición de sustancias que se conocen como citoquinas, que tienen acciones pro y antiinflamatorias, generando un estado de inflamación crónica que acelera el proceso de envejecimiento.

En el último tramo del intestino, el sector recto anal, se suscitan cambios estructurales y funcionales de los esfínteres que favorecen la evacuación incompleta y la urgencia defecatoria. Si bien la incontinencia fecal y de gases es más prevalente en los adultos mayores, no es el resultado del envejecimiento normal.

En el sector hepatobiliar el cambio más relevante es la mayor predisposición a la formación de cálculos biliares debido a que la composición de la bilis presenta modificaciones que la favorecen.

A pesar de todas estas alteraciones fisiológicas que se observan en el envejecimiento del tubo digestivo, en general se mantiene una función digestiva adecuada. En tanto, se aclara que a menudo es difícil diferenciarlas de las enfermedades específicas.

Dr. Oscar López
Médico de SUAT

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