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Consejos Médicos

17.09.2013   |   Enfermedades médicas Volver

La enfermedad de Parkinson. Parte 2

En una edición anterior se hizo referencia a la epidemiología, fisiopatología, neuropatología, patogénesis y las diferentes manifestaciones de la enfermedad de Parkinson (EP). En cambio, en esta nueva entrega el tema central será el tratamiento; de esta manera, se podrán adquirir los conocimientos necesarios sobre cuáles son las opciones factibles en la actualidad.

Manejo terapéutico
No existe tratamiento curativo para la EP y la mayoría de las personas afectadas precisará tratamiento durante toda la vida con el fin de controlar los síntomas.
Luego de realizar el diagnóstico, hay que tomar la decisión sobre si se tratará o no la enfermedad. En este punto, es fundamental informarse en relación a cuáles son los fármacos disponibles y sus efectos colaterales. Actualmente, el tratamiento es sintomático y tiene que ser individualizado. Al momento de optar por una u otra forma de tratarse, ciertas condiciones toman especial relevancia:

  • La severidad de la enfermedad.
  • El impacto funcional.
  • La edad.
  • Presencia de otras patologías.
  • Estado cognitivo.
  • Situación social.
  • En el adulto mayor, la lista es más extensa porque es necesario tener en cuenta algunos componentes extras: mayor dificultad para el cumplimiento terapéutico, polifarmacia y alteraciones farmacocinéticas.

  • Se ha observado que la depresión, la discapacidad, la inestabilidad postural y el deterioro cognitivo son los factores que más influyen en la calidad de vida de los pacientes con EP. Por esta razón, la mejoría de los síntomas tiene que ser uno de los objetivos principales del tratamiento . Por lo tanto, es primordial obtener la mejor situación funcional posible para la adecuada realización de las actividades de la vida cotidiana; es decir, se debe intentar mantener la independencia funcional durante la mayor cantidad de tiempo posible.

    Tratamiento farmacológico
    Es importante saber en qué momento iniciar el tratamiento . Aunque no existe una única estrategia, se conoce que la EP leve no ocasiona alteraciones funcionales y, en principio, no requeriría tratamiento farmacológico sintomático. Sin embargo, en los casos en que la persona presenta trastornos funcionales será fundamental considerar las siguientes premisas:

  • Recurrir al uso de levodopa.
  • Comenzar con dosis bajas e ir aumentándola lentamente y controlando la aparición de efectos secundarios; si sucede, se debe disminuir la dosis para impedir la interrupción brusca.
  • Evitar el uso de fármacos parkinsonizantes.

  • La levodopa es considerada como el fármaco más eficaz, especialmente para el tratamiento de la bradicinesia y la rigidez. Sus principales efectos colaterales son: náuseas, vómitos, hipotensión ortostática, psicosis y discinesias.
    Los agonistas dopaminérgicos también son fármacos efectivos y se utilizan como coadyuvantes de la levodopa para disminuir la dosis de ésta; además, puede retrasar las fluctuaciones. En el adulto mayor, tiene que ser aplicado con precaución porque son más vulnerables a los efectos colaterales.

    Tratamiento no farmacológico
    La rehabilitación de la EP incluye fisioterapia, terapia ocupacional y logoterapia . La primera debe iniciarse en etapas tempranas al tratarse de los momentos en los cuales aparecen las limitaciones funcionales; además, tiene que adaptarse continuamente en relación al estado de la persona. Se pueden realizar dos o tres sesiones por semana con una duración de entre 20 y 60 minutos en cada instancia. Asimismo, cabe tener en cuenta que la situación ideal para aplicar la fisioterapia consiste en los momentos del día en que la persona se siente mejor. Durante la terapia, hay que evaluar los síntomas de fatiga -muy frecuente y, en especial, en las etapas avanzadas-; por este motivo, se aconseja intercalar breves descansos entre las series de ejercicios. Un dato determinante es que el cuidador tiene que participar de la sesión para aprender y ponerlo en práctica fuera de las citas marcadas. Con este tipo de terapia se busca restaurar la confianza en la marcha y contribuir al equilibrio, enseñándole a la persona cómo enfrentar los episodios de congelamiento. Además, se le debe instruir para que camine con los pies separados, mirar hacia delante, oscilando los brazos y alzando los pies al caminar. También se puede mejorar la rigidez y los espasmos dolorosos mediante baños, masajes y ejercicios, así como ayudarle a utilizar el auxiliar de la marcha -bastón o andador- si es necesario.
    Por otro lado, la terapia ocupacional mejora la puesta en práctica de las actividades de la vida cotidiana al adaptar a la persona en cuanto al medio que lo rodea y simplificando las tareas. A la hora de la ingesta, hay una serie de recomendaciones útiles:

  • Recurrir al uso de sorbetes flexibles.
  • Emplear platos térmicos, antideslizantes y de bordes altos.
  • Los vasos y tazas de doble asa son más fáciles de sostener y aumentan la seguridad.
  • Los cubiertos angulados pueden colaborar con el gesto de llevar la comida a la boca.

  • Además, es aconsejable que el colchón sea firme -para impedir que la persona se hunda- y la altura de la cama debe posibilitar un fácil acceso -para acostarse y levantarse-. Por su parte, la vestimenta debe ser holgada, mientras que el calzado tiene que ser ajustado al talón; al momento de estar en la cama, es imprescindible no superponer mantas. Al mismo tiempo, en los diferentes ambientes de la casa hay que colocar barandas, procurar luz adecuada y retirar todas las alfombras.

    Tratamiento quirúrgico
    Es una opción válida para las personas que presentan refractariedad ante el tratamiento médico. Es preciso tener presente que el objetivo quirúrgico estará en función de los síntomas; existen varios procedimientos y deben realizarse en centros especializados con experiencia en técnicas de estereotaxia y neurofisiología.

    Logoterapia
    Las técnicas utilizadas en la rehabilitación del habla están dirigidas a la coordinación y al control de la respiración y producción de la voz -haciendo énfasis en la variación del volumen-. Se recomienda que las frases sean cortas, mientras la persona debe intentar elevar el volumen de la voz.

    SUAT te brinda la información más importante en relación a la enfermedad de Parkinson. Sin embargo, en todos los casos será necesario recurrir a un especialista.

    Recuerda que puedes consultar en el link que aparece aquí en relación a una serie de consejos útiles para la obtención de una mayor calidad de vida de las personas que padecen esta enfermedad.

    http://www.suat.com.uy/consejo-medico/195-la-enfermedad-de-parkinson-parte-1/

    Dr. Oscar López
    Médico de SUAT

    Palabras clave:  parkinson bradicinesia, rigidez, temblor

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