La gripe, también denominada como influenza, es una infección viral altamente contagiosa que suele aparecer con mayor frecuencia en los meses de invierno. Se calcula que entre el 10 y 20 % de una población X contrae la gripe cada año. Esta enfermedad afecta principalmente las vías respiratorias aunque los síntomas comprometen a todo el organismo. En la mayoría de los casos se trata de una afección leve a moderada y autolimitada. Los niños pequeños y los portadores de enfermedades crónicas o debilitantes –tales como desnutrición y asma, por ejemplo- pueden experimentar formas graves de la gripe o sufrir complicaciones potencialmente mortales.
Tipos de influenza
Los virus que provocan la gripe se dividen en tres grupos: A, B y C. Los dos primeros se constituyen como los responsables de las epidemias que ocurren en todo el mundo durante los meses fríos. Cabe destacar que estos virus cambian año a año -los científicos denominan a esos fenómenos como mutaciones-, por lo que la población permanece susceptible a enfermarse. El ejemplo más “popular” de virus que muta es el renombrado H1N1; es nuevo, diferente genéticamente y del tipo influenza A. El haber padecido una gripe o haberse vacunado sólo protege en forma parcial contra una nueva afección de estas características. Los virus del grupo C producen enfermedades leves acompañadas por escasos síntomas; no causa epidemias ni constituye un problema de salud pública. En la actualidad circulan a nivel mundial tres virus influenza: dos tipo A y un tipo B.
Formas de contagio
Estas afecciones suelen transmitirse de persona a persona mediante partículas o gotas de secreciones expelidas por un enfermo al hablar, toser y estornudar.
Los virus pueden permanecer vivos sobre objetos inanimados durante cierto tiempo, como por ejemplo: vasos, juguetes y perillas de puertas.
Una vez que se desarrolla el contagio aparecen los síntomas en un plazo de 24 horas y la enfermedad puede durar alrededor de 10 días –durante todo ese lapso de tiempo se puede contagiar a otra persona-. Se cree que los niños pequeños suelen contagiar por períodos más prolongados.
Los síntomas
Es habitual que los niños afectados posean un aspecto muy desmejorado y experimenten algunos, o la mayoría, de los siguientes síntomas:
La mayoría de los pequeños se recupera en plazos que varían entre una semana y 10 días. Los síntomas son parecidos a los de las infecciones respiratorias comunes de la infancia pero la gran diferencia radica en el grado: la gripe es una enfermedad importante, con síntomas intensos y duraderos, las complicaciones aparecen con mayor frecuencia -sobre todo las neumonías que pueden ser graves y hasta mortales-.
Prevención
Existen medidas de salud pública como es la vacunación y educación en relación a los métodos de prevención individual y en lugares de reunión de niños -escuelas, liceos, clubes, entre otros-. Es fundamental que los padres no envíen a sus hijos al colegio, guardería o clubs mientras presenten síntomas. Las medidas de higiene personal constituyen otro pilar fundamental en la prevención. Siempre será necesario consultar al pediatra ante la aparición de los síntomas.
La vacuna antigripal es un valioso recurso para prevenir la enfermedad. Si bien la protección no es total, tiene que ser administrada a la población considerada de riesgo: niños pequeños, portadores de enfermedades crónicas y/o debilitantes. Menos de 1/3 de los vacunados notan molestias en el lugar de administración de la vacuna y entre el 2 y 10 % experimenta fiebre o dolor de cabeza leve.
Tratamiento
En todos los casos siempre debe ser bajo supervisión médica. El pilar básico del tratamiento es el reposo junto a una adecuada hidratación y humidificación del aire -“vahos” o vaporizador-. Los niños pequeños se benefician mediante la instilación de suero salino en la nariz para ayudar a despejar las vías respiratorias. Se administrarán también antitermoanalgésicos -paracetamol, dipirona, ibuprofeno- para aliviar los síntomas como la fiebre y el dolor de cabeza. En algunos casos puede estar indicada la aplicación de medicación antiviral aunque debe realizarse bajo estricta indicación y supervisión médica.
SUAT acerca las herramientas básicas para enfrentar los meses de frío y combatir las enfermedades más frecuentes como suele ser la gripe.
Dr. R. Decuadro
Pediatra SUAT