Al contrario de la creencia popular, son ellas las que están más expuestas que los hombres a las enfermedades cardiovasculares. De esta forma, SUAT colabora en la promoción de la salud cardiovascular pensando en las abuelas, madres, compañeras, nietas, sobrinas, amigas e hijas.
Las enfermedades cardiovasculares se constituyen como la principal causa de muerte e invalidez en el mundo entero; de esta forma, superan a todos los cánceres juntos y a las enfermedades infecciosas. Dentro de las enfermedades cardiovasculares se encuentran comprendidas: la afección coronaria –por ejemplo, el infarto agudo de miocardio-, la enfermedad cerebrovascular –se manifiesta como hemiplejia-, la enfermedad renal secundaria a la hipertensión arterial –puede generar que un individuo necesite diálisis de por vida- y la enfermedad vascular de las piernas –existe la posibilidad de terminar en la amputación de alguno de los miembros inferiores-.
Durante mucho tiempo se pensó que estas enfermedades afectaban fundamentalmente a los hombres. De hecho, existen estudios que establecen que el padecimiento de un primer infarto de miocardio –corazón- se retrasa 10 años en aparecer en las mujeres cuando es comparado con los hombres. Por este tipo de creencias, las mujeres consultaban tardíamente cuando padecían esas dolencias. A su vez, la comunidad médica asignaba menos recursos para su estudio y tratamiento. Como resultado, las enfermedades del corazón eran diagnosticadas con mayor retraso y, por lo general, ya se encontraban en un estado más avanzado.
En la actualidad se puede afirmar que el comportamiento benigno de estas enfermedades en las mujeres no es tal. La realidad es que en el mundo occidental mueren más mujeres que hombres a causa de estas afecciones.
Las causas
Existe una serie de condiciones que se conocen como factores de riesgo cardiovascular. Dentro de esta lista se incluye al tabaquismo, la hipertensión arterial, la diabetes, el aumento del colesterol, la obesidad, el sedentarismo, factores genéticos –hereditarios-, entre otros. Se tratan de los mismos factores que provocan la enfermedad en los hombres. Sin embargo, existen diferencias entre los hombres y las mujeres en relación a la presentación de estas afecciones. Para comenzar, los síntomas de estas enfermedades en las mujeres, sobre todo la enfermedad coronaria, son más atípicos y muchas veces confunden al médico que los interpreta. En segundo término, algunos de los métodos diagnósticos utilizados para evaluar estas enfermedades tienen un menor valor pronóstico en las mujeres. Por último, ciertos procedimientos terapéuticos utilizados en estas enfermedades poseen mayor número de complicaciones en mujeres que en hombres. Lo anterior no significa que se deba actuar diferente cuando se presenta esta enfermedad en las mujeres sino que es necesario conocer esta realidad para no cometer errores.
Por otra parte, también es imprescindible tener en cuenta alguna situación particular que afecta a las mujeres en edad genital activa que consta del consumo de anticonceptivos orales asociado a factores como el tabaquismo, ya que esto incrementa el riesgo de trombosis y de eventos vasculares -como el infarto de miocardio-. En el otro extremo, las mujeres menopáusicas, con sus bajos niveles estrogénicos, cambian el comportamiento de los niveles de colesterol; pasando a predominar las fracciones más aterogénicas.
En relación a la terapia de reemplazo hormonal, los estudios realizados han dado como resultado que en la actualidad no se recomiende su empleo porque aumenta la incidencia de cáncer de mama, accidentes cardiovasculares y hasta la muerte.
Por todo lo planteado anteriormente, las mujeres precisan conocer los factores de riesgo, evaluar la probabilidad de padecer una enfermedad vascular y promover hábitos de vida saludable mediante una alimentación sana y la práctica regular de ejercicio.
Dr. Oscar Bazzino.
Médico de SUAT
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