Esta estación se caracteriza por las altas temperaturas que pueden provocar cambios en los hábitos alimentarios. El calor hace que el organismo necesite más cantidad de agua debido a la pérdida de líquido que se genera en forma de sudor.
De la mano de ese cambio de temperatura también llega la adaptación de la vestimenta; al cubrirse menos surge la necesidad de verse mejor y ponerse en forma. Para que esto se ponga en práctica es imprescindible alimentarse saludablemente. Una alimentación equilibrada en cantidad y calidad, variada y suficiente es todo lo que se necesita para mantenerse en forma y perder kilos que están de sobra.
En el caso de que la temperatura sea muy elevada habrá que consumir alimentos que no sobrecarguen el trabajo digestivo; es decir, que sean bajos en grasas y azúcares y en pequeñas porciones distribuidas a lo largo del día manteniendo intervalos regulares -desayuno, colación de media mañana, almuerzo, merienda, colación de media tarde y cena-. La recomendación es adquirir una dieta con alto contenido en agua y fibra: frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, entre otros.
Tips saludables
Consumir alimentos de fácil digestión como cereales -pasta y arroz, por ejemplo-, verduras y frutas, cocinados con preparaciones rápidas, sencillas y con poca grasa para así evitar las digestiones pesadas o lentas. Eludir los alimentos nombrados a continuación cuando se va a realizar actividades que suponen esfuerzo: los fritos, cocidos y verduras flatulentas -como la papa, choclo, brócoli y coliflor-. Las frutas y verduras crudas deben lavarse cuidadosamente antes de ser consumidas para impedir la contaminación microbiana como también la presencia de productos químicos.Utilizar agua segura no solamente para lavarse las manos y los utensilios sino también para preparar hielo, jugos o mamaderas.No descongelar carnes u otros alimentos a temperatura ambiente; de esta forma, se previene la proliferación bacteriana.Cocinar los alimentos por completo antes de consumirlos: carnes y pollos no deben estar rosados en su interior. Cocinarlos bien es una manera de asegurarse que no contengan microorganismos. Desechar los sobrantes de comida que hayan permanecido sin refrigeración por más de una hora.Fuera del hogar no consumir bebidas que no se encuentren en sus envases originales.Evitar cortar la cadena de frío. En verano los alimentos son más susceptibles a la contaminación bacteriana. Por esa razón, hay que transportar siempre los alimentos en forma refrigerada; puede ser en una conservadora y protegidos del sol. Si esto no es posible, habrá que elegir alimentos que soporten mejor las condiciones de temperaturas ambientales -enlatados y frutas-.
Otras opciones recomendables
Los jugos de frutas y de hortalizas frescas son opciones excelentes para el verano. Aportan vitaminas y minerales, en especial vitamina C y betacarotenos. Debes animarte a combinar diferentes tipos de frutas y hortalizas para lograr una mayor variedad de nutrientes y sabores. Lo ideal es consumirlos inmediatamente después de preparados para aprovechar todos los nutrientes, más aún la vitamina C, que se pierden en contacto con el aire.
Cabe recordar que a la hora de comer fuera de casa durante el verano es adecuado consumir productos de temporada, frescos y variados, y elegir entradas compuestas por verduras crudas o cocidas, un segundo plato de fácil digestión como pescado y, por último, postres elaborados a base de lácteos o frutas.
Utilizando estas recomendaciones el verano puede ser un momento de relajación y diversión. SUAT fomenta el estilo de vida saludable y te invita a que te cuides en esta época del año que puede acarrear consecuencias desafortunadas.
Lic. Magela Mallada
Nutricionista de SUAT
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