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Consejos Médicos

14.11.2011   |   Salud general Volver

Diabetes en la adolescencia

La diabetes mellitus (DM) es una de las enfermedades crónicas más frecuentes en la infancia. Es clasificada por tipo I y tipo II. La primera se da cuando existe una insuficiente secreción de insulina por el páncreas y el paciente debe administrársela. La del tipo II está frecuentemente asociada a la obesidad y se debe, en general, a una resistencia a la acción de la insulina.

Diagnóstico
El adolescente que padece diabetes debe tener en claro que su organismo no utiliza los azúcares de los alimentos o de bebidas de consumo habitual como lo hace el resto de los jóvenes. El organismo de los chicos que sufren esta enfermedad experimenta elevaciones en los valores de la glucemia en la sangre.
El diagnóstico se establece en la presencia de glucemia -glucosa en sangre- en ayunas superior a 126 mg/dl o superior a 200 mg/dl en cualquier otro momento del día. Una sola determinación anormal en un individuo, al menos asintomática, no permite realizar el diagnóstico aunque es suficiente si está acompaña por síntomas como el adelgazamiento -sin estar llevando a cabo una dieta para disminuir de peso-, orina muy abundante y sed intensa con un consumo de grandes cantidades de líquidos.

Tratamiento
La diabetes tipo II requiere, principalmente, una dieta adecuada y la puesta en práctica de actividad física regular. Se trata de una afección típicamente relacionada con un estilo de vida inadecuado.
El tratamiento de la diabetes tipo I implica una serie de controles imprescindibles, tales como el de las glucemias que demandan inyecciones diarias de insulina, la estricta supervisión de la dieta -regulando la cantidad de hidratos de carbono ingeridos- y la realización frecuente de ejercicio físico que sea de intensidad moderada sin llegar a extenuar y habiendo ingerido alimentos previamente. No hay que olvidarse que los adolescentes diabéticos necesitan efectuar controles diarios de glicemia, registrar los resultados, ajustar dosis de insulina en base a los resultados de las glicemias, reconocer síntomas de hipoglicemia -glucemia en sangre baja- e hiperglicemia -glucemia en sangre elevadas- y saber cómo manejarlos.

Cuidados
Desde el punto de vista social, en la adolescencia aumenta la autonomía del joven mientras comienza a salir con amigos en horarios nocturnos y casi todos los fines de semana. Para el joven con diabetes es recomendable y sano que lleve una vida social activa pero debe tener presente que hay determinados alimentos y bebidas que no puede consumir, además de ciertos cuidados. Dentro de esas medidas especiales se encuentra la necesidad de evitar períodos prolongados sin ingestas y más aún cuando hay aumento del consumo de calorías, como ocurre al hacer algunas actividades. Si el joven con diabetes toma bebidas con alcohol se puede precipitar una hipoglucemia y generar daños irreversibles. A esto hay que agregar que la ingesta de alcohol hace muy difícil la tarea de reconocimiento de los síntomas iniciales del descenso del azúcar en sangre. La graduación de alcohol varía según la bebida y las consecuencias que tiene en el organismo; el whisky es el de mayor graduación con 40%, luego le sigue el vino -entre 10 y 12%- y después la cerveza con 5%. Asimismo, es importante saber que si bien a la cerveza sin alcohol se le elimina esa propiedad sigue manteniendo un contenido ligero de azúcares; se trata de la mejor opción aunque no conviene consumirla en grande cantidades.
Por otra parte, los padres deben tener en claro que aunque el niño experimente una aceptación adecuada de su diabetes es probable que al llegar a la adolescencia entre en "conflicto" con su enfermedad. Se conoce que alrededor del 50% de los jóvenes que padecen una enfermedad crónica no cumple con las recomendaciones para su cuidado. Estudios demuestran que el 25% de los adolescentes con diabetes cometen errores al colocarse sus inyecciones o no hacen los exámenes de glucosa diarios requeridos porque no los consideran necesarios.
Los diversos factores sociales, psicológicos y demográficos podrían estar asociados con la adherencia o rechazo hacia el tratamiento por parte de adolescentes diabéticos. Según investigaciones, se podría esperar que aquellos jóvenes diabéticos con autoestima más elevada presenten mayor adherencia al tratamiento comparados con los de baja autoestima. El conocimiento de la enfermedad es un factor importante aunque no es suficiente para lograr una adecuada adherencia. Dentro de los factores sociales, el apoyo brindado por parte de los padres como también del grupo de amigos es considerado como un determinante en la aceptación del tratamiento. En relación a los factores demográficos, el nivel socioeconómico del adolescente tiene directa asociación con un buen control.

Es una enfermedad que exige mucha atención por parte de las personas más cercanas. SUAT pretende ayudarte para que la vida de ese joven sea lo más normal posible y recuerda que si tienes inquietudes sobre este tema puedes concurrir al especialista.


Dra. María Dutra
Médica de SUAT

Palabras clave:  diabetes en la adolescencia, diabetes, adolescencia

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