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Consejos Médicos

25.07.2011   |   Salud general Volver

El valor del índice de masa corporal

La antropometría es la ciencia de la medición de las dimensiones y algunas características físicas del cuerpo humano. Esta ciencia permite medir longitudes, anchos, grosores, circunferencias, volúmenes, centros de gravedad y masas de diversas partes del cuerpo.

Antropometría
En el siglo I a.C., Vitruvio, que vivió en Roma, se interesó por las proporciones del cuerpo y sus implicaciones metrológicas. En la Edad Media, Dionisio, monje de Phourna Agrapha, describió al cuerpo humano como "de altura, nueve cabezas". Cennino Cennini, italiano del siglo XV, describió la altura del hombre como igual a su anchura con los brazos extendidos. En el Renacimiento, Leonardo Da Vinci concibió su famoso dibujo de figura humana basada en el hombre -norma de Vitruvio-. El precursor en los trabajos antropométricos fue el matemático belga Quetlet; en 1870 publicó su Anthropometrie y se le reconoce no solamente el descubrimiento y estructuración de esta ciencia sino que también se le atribuye la citada denominación. La antropometría -por ser un procedimiento de fácil aplicación, económico y no invasivo- ha sido utilizada ampliamente en los fines de estimación del estado nutricional individual y de poblaciones.

Índice de masa corporal
Para la evaluación del peso del adulto en función con su estatura se utiliza la relación peso para la talla, de la cual existen múltiples índices. De todos ellos, el índice de masa corporal (IMC) o índice de Quetelet es el más utilizado; esto se da porque cumple en mayor medida con el requisito de estar altamente correlacionado con el peso, ser independiente de la talla y por la existencia de una información muy amplia de su relación con morbilidad y muerte en individuos de muy diversa distribución geográfica, estructura social y grupos de edad. En otras palabras, este índice es la razón entre el peso -expresado en kilogramo- y la talla al cuadrado -expresada en metro-.
Basándose en datos de morbilidad y mortalidad se ha llegado a establecer puntos de corte o valores críticos que delimitan la "normalidad" de los valores que denotan "pesos bajos" y "pesos altos". Lo normal quedaría enmarcado entre los valores de 20 y 24,9. Por debajo de 19.9 estarían los "pesos bajos". Aunque cobra significado pronóstico por debajo de 18.5. De éstos según en que valor esté será el grado en que se clasifique el bajo peso: A) Primer grado de 17 a 18,4; B) Segundo grado de 16 a 16,9 y C) Tercer grado cuando es menor de 16. Por su parte, los "pesos altos" se clasifican también en grados: A) Sobrepeso entre 25 a 29,9; B) Obesidad de 30 a 39,9 y C) Obesidad mórbida que significa 40 o más. A pesar de su utilidad, el IMC debe considerarse como una guía aproximativa porque puede no corresponder al mismo grado de gordura en diferentes individuos. Por ejemplo, los atletas con huesos densos y músculos bien desarrollados podrían tener sobrepeso de acuerdo al índice ya comentado aunque, en realidad, poseen poca grasa. Una gimnasta china pequeñita quedaría incluida en el rango de bajo peso aunque esté completamente sana. Por el contrario, la gente inactiva y muy sedentaria puede tener un IMC y un peso adecuados cuando, seguramente, tienen demasiada cantidad de grasa. Se ha observado una relación en forma de jota entre el IMC y la mortalidad total, de manera que tanto IMC muy bajos como muy altos se relacionan con un mayor riesgo para la salud. Se estima que los límites aceptables del IMC, aquellos que se asocian con un menor riesgo para la salud y por tanto con una mayor expectativa de vida, están comprendidos entre 20 y 25 kg/m². La Organización Mundial de la Salud (OMS) define al sobrepeso como un IMC igual o superior a 25 y a la obesidad como un IMC igual o superior a 30. No obstante, son numerosos los trabajos que establecen que el riesgo de morbilidad está asociado con el incremento de la grasa en la región abdominal; específicamente con la grasa intraabdominal. Se ha planteado que la grasa intraabdominal tiene una respuesta fisiológica distinta a la de la grasa subcutánea. El aumento del tejido adiposo intraabdominal se puede asociar con alteraciones lipídicas -disminución de las HDL y aumento de las LDL-, alteraciones vasculares, hipertensión arterial, diabetes mellitus no insulino dependiente, entre otros.
Estudios en los que se han combinado la antropometría y la tomografía axial computadorizada han demostrado una fuerte asociación entre los valores de la circunferencia de la cintura y la razón entre la circunferencia de la cintura y la de la cadera con la grasa intraabdominal. Por lo tanto, el registro de la circunferencia de la cintura o la razón cintura-cadera serviría como método para detectar aquellos individuos con un aumento de la grasa intraabdominal y, por ende, el riesgo de padecer los procesos morbosos antes mencionados.
Se han determinado valores críticos de la circunferencia de la cintura para identificar a los individuos en riesgo y que se establecen en = 102 cm. en los hombres y = 88 cm. en las mujeres. Para la razón cintura-cadera o índice cintura-cadera los valores críticos son: = 1 es decir que la persona tiene más cintura que cadera. Obesidad con forma de manzana en contraste con obesidad a predominio de caderas, o en forma de pera. Por la analogía entre la forma corporal y estas frutas.

Consideraciones varias
Con lo ya mencionado hasta el momento se plantea como propuesta de la evaluación nutricional del adulto mediante la antropometría:
1. Obtener el peso y la talla para luego calcular el valor del IMC.
2. Para las personas que presentan un IMC inferior a 18,5 deberán obtener el valor de la circunferencia de la parte media del brazo (CMB). Si éste es inferior a 26 cm. en el sexo masculino o inferior a 24 cm. en el femenino, cabe catalogarlo como desnutrido o como delgado no desnutrido.
3. Para aquellos individuos con valores del IMC = 25 se debe obtener el valor de la circunferencia de la cintura o del índice cintura-cadera. Si están elevados se catalogará a la persona en riesgo de morbilidad por obesidad.
En esos casos estaría indicado el control de las cifras de presión arterial, además de la realización de glicemia y lipidograma. Se consideran de mayor riesgo a los que poseen antecedentes familiares de diabetes mellitus no insulino dependiente, de coronariopatía prematura o de dislipidemias. El IMC elevado es un importante factor de riesgo de afecciones crónicas, tales como: enfermedades cardiovasculares -cardiopatías y accidentes cerebrovasculares- y diabetes del adulto. Por su parte, la OMS calcula que las muertes por diabetes en el mundo se incrementarán un 50% en los próximos 10 años, al mismo tiempo que ganarán terreno las enfermedades del aparato locomotor -particularmente la artrosis- y se constatará mayor frecuencia de algunos cánceres -como endometrio, mama y colon-. Asimismo, cabe tener en cuenta que la obesidad infantil se asocia a una mayor probabilidad de muerte prematura y discapacidad en la edad adulta.
En el extremo opuesto, un valor del IMC por debajo de 18,5 implica el riesgo de poseer malnutrición por defecto, riesgo que se hace completamente cierto cuando alcanza valores inferiores a 16. Los valores bajos del IMC han sido relacionados no solamente con un aumento de la morbilidad y la mortalidad sino también con una disminución de la eficiencia y la capacidad de trabajo físico que implica, incluso, la disminución de la actividad física en esferas que no sean las propiamente productivas -recreativas y domésticas, por ejemplo-. Si el individuo tiene acceso a los alimentos pero presenta descenso de peso y, por consiguiente, del IMC llevará al médico a buscar enfermedades que pudieran explicar este hecho como son las neoplasicas y endócrinas como el hipertiroidismo o trastornos graves de la conducta alimentaria -es decir, anorexia nerviosa, depresión u otras afecciones-.
SUAT recomienda acudir al médico ante cualquier inquietud que se presente en relación al tema planteado. La prevención es la mejor herramienta.

Dra. María Dutra
Médica de SUAT

Palabras clave:  índice de masa corporal

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