Tratamiento antirretroviral
Continuando con la publicación anterior planteamos el siguiente tratamiento. El objetivo de este tratamiento es la supresión completa de la replicación viral para así lograr una recuperación del sistema inmunológico y evitar la progresión de la enfermedad. La generalización del tratamiento ha conseguido resultados espectaculares sobre la progresión de la enfermedad y la supervivencia de los pacientes infectados en la población general. Sin embargo, todavía hay controversia acerca de si la respuesta al tratamiento de los pacientes mayores es equiparable a la de los jóvenes. Lo cierto es que el tratamiento ha aumentado la supervivencia de los pacientes de edad avanzada.
Respuesta clínica, virológica e inmunológica
En cuanto a la supervivencia, en la era pre-tratamiento existía una clara asociación entre edad avanzada y mayor riesgo de mortalidad. Sin embargo, ya en la actualidad se identificó la accesibilidad al tratamiento antirretroviral como único factor predictor de supervivencia.
Los factores predictores de respuesta al tratamiento no han identificado a la edad como un dato relevante; no se han encontrado diferencias en la respuesta al tratamiento entre jóvenes y ancianos. Por otra parte, el cumplimiento o incumplimiento del tratamiento resultó ser la única variable independiente asociada al fracaso o éxito terapéutico. Se puede afirmar que la adherencia al tratamiento es mejor entre los pacientes de más edad.
La cifra de linfocitos T CD4+ es el mejor parámetro de inmunocompetencia en pacientes infectados por el VIH y también es el factor predictor más potente de progresión de la enfermedad y supervivencia. Algunos estudios no encuentran diferencias en cuanto a la respuesta inmunológica al tratamiento entre jóvenes y ancianos aunque en los pacientes de edad avanzada existiría una recuperación menor y más lenta de la cifra de linfocitos T CD4+. A esto hay que sumarle que la recuperación incompleta de los linfocitos CD4 incrementa la posibilidad de infecciones oportunistas. Por lo tanto, una vez más la profilaxis toma un papel fundamental para evitar infecciones.
Seguridad, tolerancia y comorbilidad
Hasta en la actualidad no se ha demostrado que la edad avanzada afecte a la toxicidad de los fármacos. El efecto adverso más frecuente en la presente serie es la lipoatrofia seguida por la hipertrigliceridemia.
El manejo terapéutico de estas personas puede verse afectado por los cambios farmacocinéticos y la polifarmacia, ya que por lo general se asocian a otras enfermedades. Todo esto incrementa los efectos colaterales de las drogas y las interacciones medicamentosas. La coincidencia de varias enfermedades crónicas en una misma persona es un hecho frecuente en los ancianos. En los últimos años, se ha alertado acerca del alto riesgo de episodios cardiovasculares y complicaciones metabólicas al que están expuestos los pacientes con infección por el VIH, ya que se asocia a dislipidemia aterogénica. En relación al tratamiento, la hiperglucemia es más frecuente en los pacientes ancianos y la edad avanzada es un factor de riesgo independiente para el desarrollo de la hipertensión arterial entre los pacientes con infección de VIH. Además, el riesgo de tener algunas neoplasias malignas no definitorias de sida es mayor en las personas infectadas por esta enfermedad en comparación con la población general; la responsable de esta situación es la disminución de la vigilancia inmunológica. Por lo tanto, se debe promover un estilo de vida saludable en la población anciana con VIH, realizar un estricto control de los factores de riesgo cardiovascular y llevar a cabo en forma periódica las pruebas de cribado de las enfermedades neoplásicas. No hay que dejar de nombrar que estos pacientes ven incrementado el riesgo de padecer osteopenia y osteoporosis. Finalmente, es importante resaltar que los ancianos infectados presentan mayor riesgo de padecer un síndrome de fragilidad; esto los predispone a sufrir eventos indeseables como son la dependencia y la institucionalización.
A grandes rasgos se pueden afirmar que al no ofrecer el testeo de VIH o al no considerar la infección en estos pacientes sintomáticos se está contribuyendo con el aumento de las probabilidades de que los ancianos presenten una supresión inmunológica avanzada y fallezcan durante el primer año posterior a su diagnóstico.
Una vez que el contagio se ha identificado se convertirá en un desafío terapéutico. El manejo de los pacientes ancianos se beneficiaría de sistemas de cuidados coordinados entre la asistencia primaria y los servicios especializados. La primaria se presentaría como el pilar fundamental en la detección precoz de los ancianos portadores del VIH.
SUAT destaca que la población anciana con VIH requiere un abordaje global. Como resultado, es necesario fomentar una mayor colaboración entre los especialistas en enfermedades infecciosas y los geriatras para así ofrecer una atención integral al paciente afectado.
Dr. Oscar López
Médico de SUAT
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