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Consejos Médicos

28.05.2012   |   Ser padres Volver

Alteraciones digestivas en el lactante

En esta oportunidad, SUAT te informa sobre los trastornos digestivos más frecuentes que se observan en los lactantes hasta el año de vida. Se presentan como un motivo de consulta muy usual en Pediatría y, además, son una fuente de preocupación cotidiana para los padres.
Los síntomas - regurgitación, vómito y constipación - pueden acompañar y también ser la expresión de una enfermedad aguda o leve y autolimitada. En otros casos, son solamente síntomas aislados, duraderos y con causas que se analizarán más adelante. Por esa razón, es primordial mencionar cada uno de los puntos que servirán para detectar si se está ante la presencia de alguna alteración digestiva.

Regurgitación
Sucede cuando el contenido gástrico sale por la boca; esto se suscita sin esfuerzo, de manera espontánea y carente de otros síntomas. Suele tratarse de pequeñas cantidades provenientes de lo ingerido anteriormente y se trata de un síntoma muy frecuente: más del 50% de los pequeños menores de dos meses presentan dos o más regurgitaciones por día. Éste es el típico caso del bebé recién alimentado que al hacer "provecho" -o eructar- expulsa una cantidad variable de leche por la boca aunque no posee ningún signo de enfermedad.
Las regurgitaciones pueden acompañarse de vómitos, ya que comparten algunas de las causas.
Por lo general, las regurgitaciones obedecen a errores en la técnica de alimentación : excesivo aporte -regurgitación por rebosamiento-, excesiva deglución de aire -aerofagia-, acostar al niño inmediatamente luego de alimentarlo o por tetinas con orificios muy pequeños, entre otros. Corregidos estos factores, las regurgitaciones desaparecen. Aunque no hay evidencia suficiente, se recomienda que estos bebés permanezcan acostados sobre su espalda y con la cuna a 45°.
Si este síntoma continúa y no tiende a mejorar, puede ser síntoma de una enfermedad denominada reflujo gastro-esofágico : consiste en el retorno de los alimentos y la secreción ácida del estómago hacia el esófago y la boca por el deficiente funcionamiento del cierre normal del estómago-llamado cardias y que impide ese retorno-. Este panorama se da cuando las regurgitaciones están acompañadas por:

  • Estancamiento o pérdida de peso.
  • Llanto sin motivo o al regurgitar -por la acidez del contenido gástrico que provoca una esofagitis-.
  • Cuando el lactante tiene sofocaciones frecuentes o crisis de tos repetidas y sin otra causa aparente.

  • En todos los casos en que no mejoren con la corrección de la alimentación y/o se acompañen de otros síntomas, más aún los señalados, es necesario acudir al pediatra.

    Vómito
    Es la expulsión del contenido del tracto digestivo por la boca y/o nariz; esto se debe a la contracción activa e involuntaria de los músculos de la pared gástrica y abdominal. En general, es un fenómeno precedido y acompañado por otros síntomas, tales como: palidez, náuseas y malestar general. Se constituye como parte de los síntomas de muchas enfermedades o por distintos factores: hay niños que vomitan por un ascenso brusco de temperatura -fiebre-, por accesos de tos o al estar cursando una infección digestiva -gastroenteritis-.
    Los vómitos aislados y carentes de otros síntomas presentan, en varias oportunidades, las mismas causas que las regurgitaciones : errores en la alimentación que van desde la excesiva cantidad, mala preparación de leches de fórmula, cambios de posición y hasta juegos bruscos con bebés recién alimentados. Una vez corregidas estas causas, los vómitos desaparecen.
    También cabe mencionar que pueden ser síntoma de un reflujo gastro-esofágico y el pediatra sospechará cuando existan síntomas acompañantes, como los ya citados en las regurgitaciones.
    En el caso de un lactante con vómitos, los padres deberán administrarle líquidos frescos en pequeñas cantidades y en forma frecuente hasta que el niño sea valorado por el médico; además, se recomienda no emplear medicamentos sin previa consulta con el especialista.
    Existe una situación que merece especial atención: cuando los vómitos de leche ocurren en lactantes muy pequeños, entre 15 y 45 días, y aumentan en cantidad y frecuencia con el paso de las horas -mientras ocurren sin otro síntoma, excepto constipación-, se puede corresponder a una obstrucción a la salida del estómago llamada estenosis hipertrófica del píloro . El tratamiento de esta enfermedad es únicamente quirúrgico y requiere realizarse precozmente.

    Constipación
    Se denomina así a la dificultad para defecar ; puede ser la eliminación poco frecuente, dificultosa y hasta, en ciertas ocasiones, incompleta y dolorosa al tratarse de materias duras. Es un tema que despierta polémica y suele convertirse en foco de atención en diversas familias. Intervienen factores culturales, de crianza y mitos sobre cómo deben ser las deposiciones de los lactantes en cuanto a frecuencia, consistencia y color.
    Las verdaderas constipaciones son muy poco frecuentes: más del 95% de los bebés muestran variaciones normales en la defecación e incluso pasan varios días -cuatro o cinco- sin realizar deposiciones y requieren simplemente de medidas mínimas de puericultura.
    Antes de plantear el diagnóstico, los expertos recomiendan esperar hasta 12 semanas mientras se controla al niño y maneja la dieta. El 90% de los recién nacidos tienen su primera deposición -llamada meconio y que posee un color verde oscuro como petróleo- en las primeras 24 horas de vida. Casi el 98% lo hará en las primeras 48 horas. Los lactantes menores de tres meses, sobre todo si toman pecho, pueden movilizar un promedio de hasta cuatro veces por día . En ciertos casos, algunos lo hacen cada vez que se alimentan. Las materias son de poca consistencia, de color amarillo oro y olor ácido. A medida que crecen y la dieta va cambiando -se agregan alimentos, líquidos y vitaminas- el ritmo de la defecación se modifica y las materias varían en color y consistencia. Si un bebé, entre los seis y 12 meses, pasa más de dos o tres días sin deposiciones y se lo ve bien, con apetito y sin otros síntomas, no hay que preocuparse; a lo sumo, se puede ofrecer líquido extra y agregar fibra o fruta en la dieta. Cuando ese lapso culmina y el bebé sigue presentando dificultades, entonces corresponderá consultar con el pediatra. En el caso de que sea necesario, el especialista pondrá en marcha los exámenes pertinentes para llegar a un diagnóstico sobre la causa. Una vez que se tiene el diagnóstico, se da lugar al tratamiento específico.
    Un tema que también viene a colación es el color de las materias: casi cualquier tono es posible y no debe generar alarma. Los que sí merecen atención y valoración, por parte del médico, son las materias blancas, como masilla, en forma mantenida y no ocasional. También hay que prestar atención cuando son negras como alquitrán o rojas, ya que pueden darse por la posible presencia de sangre.

    SUAT te recuerda que ante cualquier duda relacionada al tema planteado en esta instancia, será primordial consultar con el pediatra de cabecera.

    Dr. Rafael Decuadro
    Pediatra de SUAT

    Palabras clave:  Alteraciones digestivas, lactante, alteraciones

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